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En nuestra vida y desarrollo como creyentes, cada día nos enfrentamos a discusiones de diferentes temas con diferentes personas. Muchas veces nos embarcamos en la aventura de explicarles a las personas el porqué discrepamos en varias discusiones acerca de aquel tema o aquel otro y siempre tratamos o por lo menos tenemos la tendencia de apoyarnos de argumentos sólidos desde un punto de vista bíblico. Sin embargo, hay algunos argumentos que usamos en nuestras conversaciones diarias que no debiéramos usar.
¿Por qué decir esto? Sencillamente porque algunos de estos comentarios o argumentos están erróneos de por sí, aunque se esté defendiendo un punto por alguna causa legítima o justa. No estaremos sirviendo como buenos testigos de Jesucristo si estamos usando argumentos y / o comentarios infundados y /o erróneos, en especial si queremos defender las verdades que están en la Biblia. Entonces usted preguntaría: ¿cómo se que un argumento o defensa de algún punto espiritual o bíblico es adecuado o no? Primero pregúntese: ¿Es este argumento consistente con lo que dice la Biblia? Esto es muy importante porque muchos han emprendido un camino de “auto-iluminación” y no aceptan la verdad revelada de la Palabra de Dios. Por ejemplo, podemos hablar del diluvio y de la resurrección de Jesús porque estos eventos están registrados en las Escrituras. Como existen también otros elementos de juicio y evidencias que respaldan estos hechos, esto corrobora la veracidad y certidumbre de las Escrituras Lo segundo que debemos tener en mente es que nuestros argumentos deben ser racionales. Dios creó nuestras mentes y Él espera que usemos buen razonamiento. En Isaías 1:18 dice “Venid y entremos a cuenta…” eso es, que razonemos, que pensemos. Por lo tanto, cuando estamos preparando nuestros comentarios de defensa y argumentación, debemos estar seguros que las ideas siguen patrones lógicos y sensatos. Debemos discernir lo que es bíblicamente necesario para saber aplicarlo en una conversación y también saber identificar si lo que voy a usar como argumento es pura especulación o no. Si no sabemos dominar esto, vamos a usar evidencias indocumentadas o dudosas, cometeremos errores lógicos, y si usamos modelos y patrones de “otras fuentes” que en cuanto a su aplicación son totalmente incompatibles con las Escrituras, pueden lastimar nuestro argumento y debilitan nuestro testimonio, haciéndonos lucir en ridículo ante aquellos que están afuera. (Colosenses 4:5-6). Finalmente, el consejo de la Palabra es que hagamos defensa del evangelio y que lo hagamos con sabiduría de Dios. Pidámosle al Espíritu Santo que nos ayude a entender cómo discernir entre lo bueno y lo malo para que podamos honrar a Cristo con los argumentos, opiniones y comentarios que decidamos usar en nuestros diálogos diarios con nuestros hermanos en la fe y con aquellos que todavía no han alcanzado la luz ni la verdad del Evangelio de Jesucristo. |

